La explotación del río Xangá Ndá Ge
La explotación del río Xangá Ndá Ge
Esta es una producción de la Ke Huelga Radio que toma como base los documentos de la Misión Civil de Observación que se realizó en Eloxochitlán de Flores Magón en junio de 2025, en la que participaron varios centros de derechos humanos y medios de comunicación libres e independientes.
El día 21 de junio de 2025, las y los integrantes de la Misión Civil de Observación que acudimos a la comunidad de Eloxochitlán de Flores Magón, visitamos el río Xangá Ndá Ge, también conocido como río San Antonio, que atraviesa esta comunidad mazateca. Desde la entrada del pueblo, donde se encuentra una estatua de Ricardo Flores Magón, avanzamos por un camino que lleva al cañón y a la cascada de Eloxochitlán, lugar al que también acuden regularmente los turistas. Al lado del camino corre el río, caminamos escuchando las historias del maestro Jaime Betanzos, entremezcladas con el sonido del agua. En un recodo del río, el maestro jubilado nos platicó que antes en ese lugar se acumulaba mucha agua y se hacía una gran poza. Hoy en día el agua sigue fluyendo, aunque con poco volumen para la temporada de lluvias en la que visitamos el pueblo. Junto a unos árboles álamos observamos algo que llamaba la atención: una enorme cantidad de grava expuesta. ¿Esta grava se acumuló allí de manera natural? ¿El cauce normal del río la acumuló en ese lugar? Las respuestas a estas interrogantes las encontraríamos más adelante.
Siguiendo por el camino, el profesor Betanzos nos pidió que pusiéramos atención al sonido del río. Cambiaba en esa parte, se escuchaba como si el agua cayera a un gran hueco. Vimos algo impactante: el río se hacía más angosto al pasar por unas rocas grandes y más adelante el cauce desaparecía, se iba por debajo de la tierra y seguía por un camino subterráneo. El sonido hueco que escuchábamos era el del agua al perderse bajo la tierra. A los pocos metros, el río simplemente desaparecía, sólo quedaba piedra y arena suelta.
Hace unos años el río no desaparecía de esta manera, según nos narra el profesor. Ha sido el saqueo de arena y grava lo que ha causado este daño. Comprendimos la dimensión de la explotación del río Xangá Ndá Ge. En la zona donde el agua corre bajo tierra se inicia lo que los habitantes llaman “la mina” que tiene Manuel Zepeda, cacique de Eloxochitlán. ¿Mina en el río? Sí, una mina a cielo abierto donde se extraen toneladas de grava y arena con mano de obra y máquinas. En un predio de la Escuela Primaria “Miguel Hidalgo” y metros más adelante el suelo natural del río es dañado, escarbado y modificado. Ante tanta extracción, el río encontró un cauce subterráneo, por eso en esta zona el agua corre por debajo.
Manuel Zepeda, además de explotar de manera excesiva y dañina los materiales pétreos del río, es el responsable de activar órdenes de aprehensión contra 56 integrantes de la comunidad, en una persecución que ha llevado a la cárcel a varios habitantes del pueblo en los últimos 10 años. El miedo y el clima represivo ha hecho posible que la explotación del río pase desapercibida.
Continuamos nuestro camino, pero ya no por la vereda, sino por el río seco. Avanzamos y observamos un paisaje de lodo, arena y piedras pequeñas del río que forman la grava que es extraída indiscriminadamente. Los álamos, grandes y hermosos, han quedado con sus raíces expuestas, frágiles, sin la protección del agua y la tierra. Seguimos el cauce y pasamos por debajo de un puente. La excavación ha dejado frágiles incluso sus cimientos. Hay huecos donde se extrajo grava y que después se llenaron de forma natural con el agua que fluye por debajo de la tierra.
Las orillas del río han sido modificadas y ampliadas de forma artificial. Esto lo hacen las personas que saquean, nos explica el profesor Betanzos, con el fin de que, cuando crezca el río y vuelva a correr por su cauce, vaya dejando la arena y la grava suelta a las orillas y sea más fácil su recabación. Quedan restos visibles del paso de las máquinas, raíces de árboles expuestas, montones de grava e incluso pequeñas ranas que se resisten a morir en los pocos espacios de agua. Una auténtica mina a cielo abierto.
Al salir del cauce y emprender el camino de vuelta vimos grandes rocas que fueron sacadas del río para facilitar la extracción de material. De regreso a la comunidad nos encontramos con la evidencia que faltaba: una máquina excavadora muy cerca del río. Con vuelos de dron comprobamos que no era la única máquina, lejos de las miradas distraídas se escondían otras excavadoras, como se observa en las fotografías que tomó la Misión Civil de Observación.
¿Cuándo inició el cacique Manuel Zepeda con la explotación del río? Jaime Betanzos nos explica lo siguiente:
"La empresa de Manuel Zepeda Cortés inició el primer año de su administración como presidente municipal porque él en pequeña escala en su casa ya retenía arena. Le puso trampas al río que pasa límites con su predio, le empezó a poner trampas al río para que la arena descansara allí. Y manualmente se hizo de una trituradora en pequeño, para que empezara a hacer sus pininos en su casa tenía una trituradora que él armó. Y entonces en 2011, cuando él entra de presidente municipal ya conocía la arena y ya conocía la grava en pequeña escala. Vamos a decir que le daba a los constructores o a los ayuntamientos al año unos 50 volteos de arena y grava. Así llegaba cuando él descubrió que entrar al palacio era entrar a las minas del Rey Salomón. Desde el año 2011 fue cuando ya se constituyó. En el 2013 cuando ya salió del ayuntamiento, ya tenía nombre su empresa y el presta nombres es su yerno que se llama David Tello Delgado. Este presta nombres es el asesor, el cabecilla".
Alfredo Bolaños, ex preso político, coincide con lo dicho en el testimonio del profesor Betanzos. Nos explica que todo empezó en 2010, cuando Zepeda, cobijado por el partido político Convergencia, llegó al poder municipal, en una elección que rompió con la autonomía de Eloxochitlán de Flores Magón, pues anteriormente las autoridades se elegían en asamblea y a mano alzada. Fue desde el poder que el cacique “empezó a formar su empresa ya industrial: la trituradora, los volteos, las camionetas nuevas, los coches, toda una empresa, ¿no? Que unos dos, tres años atrás, eso no existía, pero a partir del primer año de su gobierno fue cuando empezaron a hacerse de bienes”, narra Bolaños.
Marta Betanzos dice que en esos años el cacique intentó ampliar el río y explotarlo, pero en la zona donde ella vive no lo permitieron:
"En el 2010, pasó la maquinaria de ese señor que según iba a ampliar el río, era como su tema, voy a ampliar el río. No era ampliar el río, era de adinerarse, de sacar toda la piedra para él, toda la arena, y nosotros en nuestro espacio no lo dejamos, no lo dejamos, lo paramos, pero lo paramos fuerte pues, nos plantamos allí, y pues sí me dio mucho coraje de que no le permitimos. Y en cambio le abrieron pues el río se extendió y se perdió ahorita, ahorita hay agua porque llovió pero ya no ha habido agua, ya no ha habido, ya no es el río del 2010, del 2014, ya no es el río ya, ya el río se perdió".
En su testimonio, Alfredo Bolaños narra que la explotación de grava y arena en el río Xanga Ndá Ge no es de ninguna manera algo pequeño, sino que tiene una magnitud industrial donde se venden miles de camiones de volteo. Las ganancias son enormes, como es grande el daño al río. Dice Bolaños:
"Esta persona se ha dedicado a saquear los ríos, a saquear toda la piedra, la grava, la arena, a triturar grava y venderlo en gran cantidad. No, no solo aquí, lo vende a varios municipios de la sierra mazateca. Vende en cantidades de mil, dos mil volteos, ¿no? Entonces ha dinamitado las montañas para sacar mucha piedra en cantidad. Ha barrido con todos los ríos, con el río que pasa en medio del pueblo, que es el río principal, así como otros arroyos que existen en el pueblo".
Argelia Betanzos, en una Conferencia de Prensa anterior a la visita de la Misión Civil de Observación, añade un dato a la información anterior: “Por cada punto de extracción [Manuel Zepeda Cortés] diariamente obtiene limpios 128 000 pesos que no es poco para una comunidad donde una persona asalariada, cuando tiene esa opción, gana 200 pesos”. La comunidad ha llegado a contar más de 32 camiones diarios de material pétreo que se extrae del río.
El profesor Jaime Betanzos nos muestra unos mapas del municipio y nos da una explicación. Resalta dos cosas, que el río Xangá Ndá Ge al atravesar el municipio de Eloxochitlán de Flores Magón se alimenta de varios manantiales que nacen en los barrios del pueblo, como Agua Iglesia y Escopeta. Y que la mayor parte del municipio es rica en un tipo de roca que el mapa geológico nombra como Js, un tipo de pétreo que se puede convertir en grava fácilmente, roca que está explotando el cacique.
¿Qué afectaciones tiene la comunidad debido al saqueo del río? Jaime Betanzos nos explica a detalle:
"La extracción impune del material pétreo se refleja primeramente en que el lecho del río ya se debilitó y los terrenos aledaños se están afectando gravemente causando que el lecho se abra hasta 10, 20 metros, como vimos hoy, por el sólo hecho de la estrategia de que allí descanse el pétreo. Esas personas no quieren que corra el pétreo, sino que quieren que descanse en lo que han destruido. Entonces, la primera afectación es al mismo lecho del río, que va muriendo para darle servicio a una empresa, para que responda a los intereses de una empresa y le deposite el pétreo allí".
En su reflexión el profesor infiere que el clima de la comunidad resulta afectado y, con ello, los cultivos.
"Se está violentando un río comunitario de la comunidad, que le sirve a la comunidad para mantener la humedad del clima [...] El hecho de violentar el pétreo está alterando el ciclo climático de nuestra comunidad [...] se dieron cuenta de que el agua está pasando por abajo de las piedras, dije que estaba viva, pero estaba pasando bajo un metro de piedra, ya no está humedeciendo arriba donde debe humedecer, sino que está por abajo, no está cumpliendo el factor de la humedad natural que debe aportar. Entonces tiene que ver con los animales, tiene que ver con los cultivos, la falta de esta humedad directamente está afectando el clima, lo está alterando en esa región".
Sobre posibles inundaciones debido a la alteración del lecho del río, el maestro Betanzos dice:
"Este río se inunda cada año sin causar estragos, no causa daños graves [...] Ahora si este pétreo, si esta explosión de pétreo causa esas inundaciones es relativo, es relativo. ¿Por qué? Es relativo porque las paredes del río ya no tienen la fortaleza que tenía, así como lo vimos hoy temprano, ya está muy sensible. ¿Si se dieron cuenta que quite la planta y se desbarrancó? [...] En el pasado las inundaciones eran relativas y no causaban estragos. Hoy si viene una inundación súper, sí va a causar estragos. El río, la tierra como es suave se va a abrir por si sola, va a buscar por donde lastimar, donde sacudir el agua, donde sacarla [...] Pero no hay una inundación así permanente a causa de que saquen los materiales. Puede ser que sí".
Otra afectación es la persecución a las personas que denuncian el saqueo del río. Esto quedó claro el día 3 de abril de 2025 cuando David Peralta Betanzos con su cámara fotográfica documentaba la explotación del río de la comunidad. Ese día fue agredido por Manuel Zepeda y por Marco Antonio Gallardo Ortiz. El primero intentó atropellarlo en dos ocasiones y el segundó le arrebató su cámara.
El proceso industrial de extracción y trituración de la grava también ha contaminado el agua del río. Algo que podría ser una afectación fuerte a la salud, pues las y los habitantes de Eloxochitlán ocupan el agua para beber y para preparar sus alimentos. Sobre esto, nos dice la maestra Eusebia Zepeda:
"Es muy raro, yo estaba comentando con mi esposo, le digo, antes el agua no se hervía para tomar, se confiaba uno que era agua limpia, nadie estaba ensuciando el agua, ahora hay que hervir el agua para poder tomar, antes nada más íbamos al arroyo. Yo me acuerdo que mi mamá me compró un cantarito de barro con su mecatillo acá y ya yo iba al arroyo a traer agua, nueve años, diez años, agua preciosa y su sabor riquísimo, no se necesitaba hervir. Ahora qué pasa con el agua de los arroyos, como aquel saca piedra, dinamita a veces y sube el humo y entonces esos arroyos ya están contaminados. Y yo nada más le decía a mi esposo: por qué ahora el agua tiene tanto polvito blanco, la base donde se hierve, antes no pasaba así, no pasaba así, hervía uno para el café, pero no dejaba ese polvito blanco, pues yo pienso que es por las dinamitas que echa, o tanta contaminación que hacen los tractores. Y pues eso se añora y yo sueño que algún día haciendo unidad rescatemos nuestros arroyos, rescatemos nuestros ríos, rescatemos nuestras montañas porque sí está resintiendo la vegetación también, el hecho de que ya sus raíces están descubiertas y pues ya poco a poco se secan los árboles, se han caído algunos árboles, se han caído y pues yo siento que es nuestra vida la que se está yendo".
La explotación indiscriminada del río afecta también el uso tradicional y ancestral que la comunidad hace de plantas medicinales y animalitos para comer. Sobre las plantas afirma Jaime Betanzos:
"La primera que es endémica es la Cola de caballo [...] esa solamente se encuentra en el río, no la podemos encontrar en la roca [...] porque la Cola de caballo requiere mucha humedad para que tenga ese verdor. Aun cuando el río no fluye pero la Cola de caballo está esperando la bendición del agua para que la inunde. Resulta ser que las máquinas entraron, yo donde siembro maíz hay Cola de caballo, y ya no está la cantidad, la mancha importante de Cola de caballo que debe existir [...] Ese recurso medicinal es de suma importancia que está en el río".
Por su parte, la maestra jubilada Eusebia Zepeda dice:
"La Hierba santa requiere de mucha agua. Entonces se prepara el alimento, como el alimento que comimos ayer se llama tezmole de aquí de la región, entonces se usa la Hierba santa. Y para disfrutar de esa hierba necesitamos mucha agua en el río".
Luego interviene el maestro Jaime, sobre los animalitos:
"Esos riachuelos que Manuel no puede tocar porque son riachuelos insignificantes para él, allí se reproducen los caracoles de río. Esos caracoles se despuntan y ya en la base se absorben, de un soplete se comen los caracoles, xcuá se llama. Entonces la Hierba santa, entre más abunde la Hierba santa, esos animales se reproducen por millares, por kilos, por bolsas, porque se alimentan de Hierba santa. Entonces debe haber muchísima hierba santa en el río y no violentar que no haya Hierba santa [...] El acocil es un animalito propio de estos ríos, ahora se replegaron los acociles hacia los arroyolitos cuando su vida era en el río, allí se reproducían en cantidades, de acuerdo a su ciclo. Los sapos y las ranas también cada vez están más limitados a reproducirse, no hay un espacio donde desahoguen porque secan el río para sacar la grava. [...] Hay una víbora pequeña en el río que anda en todo el río, también ya no se ve esa viborita de río".
Sobre el carácter simbólico y espiritual del río la maestra Eusebia Zepeda afirma:
"Cuando era yo niña y tendría unos ocho años allí era el lugar para nadar, el río tenía un cauce hermoso, allí íbamos los niños, niñas a nadar. A veces nuestro maestro en un recesito allí nos llevaba a nadar o mamá allí lavaba la ropa y mientras lavaba ella la ropa, los niños allí lavábamos. Es un recuerdo que no se olvida y que se añora en estos días porque ahora quién va a poder nadar, el río ya no tiene cauce, ya no es río, el agua está sumamente contaminada. Allí disponíamos hasta a veces para hacer uso pues en la casa. El agua estaba limpia el agua y eso pues hasta a veces se llora porque es vida, es vida el río [...] Disfruté mucho mientras era niña, pero ahora nuestros niños, nuestros nietecitos ya no pueden disfrutar de este hermoso río que era. Soñamos con rescatarlo, pero ya el agua se filtra porque ya no tiene su base porque ya la maquinaria destruyó, ya destruyó y ya no tiene ese cauce que tenía. Ahora el río se desvía así, se desvía así, ya no está hermoso el río como era".
Marta Betanzos tiene recuerdos similares del río:
"Muchas personas como que retoman ese tema de que pues el río antes todo mundo se bañaba en el río, lavaban, jugaban los niños en el agua, se iban a bañar, teníamos una poza que decían La Criminal donde todo mundo venía a bañarse, gentes que visitaban a la población, allí si iban […] Y todo mundo vamos a La Criminal, quién sabe por qué se llamaba así, la cosa es que era una poza enorme grande, donde todo mundo, mujer y hombre, disfrutaba; igual por el internado, allí había una poza grande, pues ahora ya es almacén de arena y grava. Allí, allí, luego, luego en el centro se ve, allí es una mina ya, ya lo convirtieron en una empresa, y así ha estado, se han perdido como nuestras pozas donde nuestros niños se bañaban".
Incluso, el maestro Betanzos nos menciona sobre algunas creencias míticas que la comunidad tiene en su relación espiritual con el río y sus manantiales.
"Respetamos a los duendes que en idioma mazateco se llama Laá. Laá son seres mitológicos que cuidan los manantiales. Los manantiales son mucho más sagrados que los arroyos porque el arroyo no existe, si no existe el manantial. Entonces muchas familias todavía tienen ese privilegio de ir a un manantial y meter allí la cubeta, todavía. Entonces es muy sagrado porque se le debe sacar el agua con mucho respeto, sin mucha violencia de que voy a usar mucha agua [...] Cómo vamos a tener relación nosotros con esos seres mitológicos si, como dijo ella, estamos mirando el arroyo de tristeza. No se puede tener contacto espiritual con lo tuyo, si lo externo... Es como si tú estás orando y alguien viene y te interrumpe. Pues sí, la extracción interrumpe, cualquier tipo de movimiento humano impropio de la naturaleza interrumpe esa relación que tienes con la tierra, con la Madre Tierra".
En contraste con las creencias espirituales, el cacique Manuel Zepeda no sólo saquea el río, sino que ha comenzado a apropiarse de los manantiales con el fin de comercializar en un futuro el agua comunitaria. Alfredo Bolaños, al respecto, hace una denuncia:
"A partir de que llegaron al poder, se hicieron de muchos terrenos, terrenos donde hay manantiales de agua. ¿Por qué? Porque la ambición es controlar los pozos de agua. El agua potable que tenemos, o que utilizamos aquí en el centro, viene de un barrio que se llama Escopeta, la Escopeta. Allá hay un pozo grande de agua. Es el que nos surte agua, pero estas personas compraron una gran superficie de terreno en la parte alta donde está el pozo, por si algún día se llegara a escasear el agua por todo lo que está sucediendo. Entendemos, así entendemos, que ellos, como ellos son dueños de allí, ellos estarían teniendo el control total de ese pozo, que es el único pozo que abastece toda el agua potable que llega al centro".
Esta información se confirma, además, por el intento del cacique de vender agua a la comunidad en pipas en tiempos de sequía, proyecto que llevó a cabo en 2023 y que fracasó según nos cuenta el profesor Jaime Betanzos.
Algo queda claro: la escasez del vital líquido empezó a ser una realidad desde hace 3 años. Marta Betanzos la relaciona con la explotación desmedida del río:
"Muchas personas se quejan que ya no hay agua, que ya no hay agua. No habíamos sufrido de agua, desde hace 3 años, empezamos a sufrir, que no tenemos agua y en todos los barrios se escucha que no hay agua porque ya la Madre Tierra ya se enojó, el Dios del agua ya se enojó, ya no pues, ya el río se está echando a perder de que la maquinaria le raspa y le raspa y le raspa […] Como dicen los ancianos, la gente grande, de que si el río ya le movieron, la Madre Tierra ya se enojó, el río que es la mamá de todos los arroyitos, de los ojitos de agua, pues ya está molesta entonces, se van secando, se van secando, muchos arroyitos, muchos ojitos de agua ya no tienen esa fuerza, se seca rápido, mucha gente sufrió de que ya no tuvo agua. Nosotros nunca habíamos comprado agua. Hace tres años tuvimos que comprar agua. Y no habíamos visto eso, pero es porque ya el río, ya el río ya se enojó de que ya le están rascando para acá y para allá y muchas familias pues están sufriendo de agua, sí".
Con base en los registros y testimonios de la Misión Civil de Observación llegamos a las siguientes conclusiones:
• Existe una explotación industrial y desmedida de grava y arena en el río Xangá Ndá Ge por parte del cacique Manuel Zepeda; se extraen alrededor de 32 camiones diarios de material pétreo con ganancias aproximadas de 128,000 pesos al día.
• Esta explotación pétrea la realiza el señor Zepeda desde hace 15 años aprovechando posiciones de poder caciquiles y municipales.
• El encarcelamiento y la persecución contra habitantes de Eloxochitlán de Flores Magón ha propiciado que la explotación del río tenga poca difusión y se mantenga impune.
• El saqueo ha afectado el cauce natural del río, al grado de secarlo en algunas partes.
• El lecho del río ha sido afectado en sus orillas alterando terrenos aledaños y facilitando posibles inundaciones en el futuro.
• Es probable que el saqueo pétreo sea uno de los factores que ha alterado la humedad, el clima y, con ello, algunos cultivos en la comunidad.
• Existe persecución contra algunas personas que denuncian el saqueo del río.
• El agua del río que los habitantes ocupan para beber y preparar alimentos está contaminada como consecuencia del proceso industrial de extracción y trituración de la grava.
• Algunas plantas medicinales y alimenticias que crecen cerca del río han comenzado a disminuir, entre ellas, la Cola de Caballo y la Hierba Santa.
• Los árboles álamos que crecen en el río han sido afectados y sus raíces se encuentran expuestas.
• Han sufrido daños algunos animales que habitan en el río, entre ellos caracoles, acociles, ranas, sapos y víboras.
• La relación espiritual que la comunidad tiene con el río y los manantiales también ha sido dañada, como es el vínculo con los seres míticos que habitan en los ojos de agua.
• Desde 2022 la comunidad ha tenido escasez de agua, es probable que una de las causas sea la explotación del río.
• El cacique Manuel Zepeda ha intentado apropiarse de un manantial de la comunidad y además ha vendido el agua en pipas en tiempos de sequía.
Desde este espacio exigimos detener el saqueo y la explotación del río Xangá Ndá Ge. ¡El agua es la vida de los habitantes de Eloxochitlán de Flores Magón y de las generaciones que vendrán! ¡El agua es vida y la vida se defiende!
Música:
“Señor abuelo”, Los Cojolites
“Dragón rojo”, Mini Vandals
“Shadoma”, Mini Valdals
Aquí puedes escuchar los testimonios recabados en la Misión Civil de Observación
En la Misión de Observación participaron la Red Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes, el Observatorio Memoria y Libertad, el Centro de Derechos Humanos Antonio Esteban A.C., el NODHO Centro de Derechos Humanos, Avispa Midia, Laboratorio Popular de Medios Libres, Radio Zapote, Animal Político, Degeneración, Acordamos Vivir y la Ke Huelga Radio.
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